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viernes, 14 de mayo de 2010

Descubren en Toniná pirámide más alta que la del Sol en Teotihuacán


  • Corroboran que se trata de una de las edificaciones más grandes de Mesoamérica: experto
  • Un mapa tridimensional determinó que mide 75 metros de altura, 10 más que la de la ciudad de los dioses
  • Se suman nuevos datos al hallazgo del sarcófago de piedra y un mural con glifos
Ana Mónica Rodríguez
Periódico La Jornada
Viernes 14 de mayo de 2010, p. 3

Una pirámide de 75 metros de altura, más grande que la del Sol en Teotihuacán, es explorada por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la acrópolis de Toniná, Chiapas, la cual tiene una antigüedad de mil 700 años.

Emiliano Gallaga, director de esa zona arqueológica, explicó que los trabajos se realizan desde hace dos años y que mediante un mapa tridimensional se constató que en el sector noreste del sitio se halla una de las edificaciones más grandes de Mesoamérica, sólo comparable con otras del área maya ubicadas en Tikal y El Mirador, en Guatemala.

Otra característica que torna única a esa estructura prehispánica es que las siete plataformas que la integran fueron espacios específicos destinados para palacios, templos, unidades habitacionales y administrativas. Es una única estructura para diversas funciones específicas dentro la estructura social, política, económica y religiosa, que no se repite en ninguna otra zona arqueológica del mundo maya, añadió el investigador del INAH.

“Es una gran sorpresa constatar que la pirámide fue hecha casi en su totalidad por los arquitectos prehispánicos y, por tanto, es más artificial que natural.

“Lo anterior se explica porque se creía que casi toda era un cerro o montículo natural, pero las recientes evidencias han develado que casi en su totalidad fue edificada por los antiguos pobladores.

“Toniná –prosiguió– es más grande de lo que sospechábamos. Sus pirámides están conectadas por medio de calzadas localizadas en lo alto de las elevaciones aledañas.”

Además, Gallaga comentó que tras estas evidencias en la pirámide de Toniná, también se corroboró que ésta supera en altura a la del Sol, en Teotihuacán, estado de México, la cual mide 65 metros.

De esta manera los especialistas del INAH han determinado que el núcleo urbano tiene una continuidad arquitectónica de entre 10 y 12 hectáreas, el doble de las que anteriormente se conocían y que correspondían sobre todo a la fachada sur de esa acrópolis, que es una de las más importantes de las zonas mayas.

De hecho, Toniná derrotó a Palenque y algunas investigaciones apuntan a que en este lugar fueron tomados prisioneros dos hijos de Pakal.

Además, el arqueólogo dijo que este nuevo registro surgió durante los trabajos de consolidación y restauración que se efectúan en la parte norte de esa mítica acrópolis, luego de la adquisición de terrenos por el INAH, lo cual permitió profundizar sobre aspectos urbanísticos de esta antigua ciudad, entre ellos que el sitio prehispánico es más extenso de lo que se creía.

El mapa tridimensional fue elaborado de manera conjunta por Juan Yadeun Angulo, director del Proyecto Arqueológico de Toniná, y el experto Carlos Pallán, quien dirigió a un grupo de estudiantes en arqueología y posgrado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, quienes levantaron ese mapa donde quedaron registradas las estructuras del sector noreste del sitio, sus dimensiones y su interconexión mediante calzadas artificiales.

Nuevas pistas

Hace unos meses en Toniná fue descubierto un sarcófago de piedra que data de los años 840-900 dC, el cual podrá contribuir a explicar el derrumbe de la cultura maya. Dentro del sepulcro se hallaron restos óseos y objetos de cerámica y, según los especialistas, este hallazgo sería comparable con el de la Reina Roja de Palenque. En este momento las evidencias halladas se encuentran en fase de laboratorio y posteriormente se realizarán estudios de ADN, entre otros, que tal vez nos ofrezcan información para conocer la identidad de ese personaje.

También en Toniná fue descubierto hace unos meses un muro con un texto glífico que incluye el nombre completo del jerarca maya que forjó el más importante de los señoríos militares de ese lugar, K’inich B’aaknal Chaahk, sexto gobernante de los 14 (hasta ahora conocidos) que dirigieron esta antigua urbe; incluso se halló su retrato modelado en estuco.

Es muy importante subrayar que la difusión sobre Toniná ha sido muy escasa, y es necesario que se conozca este lugar por la relevancia que tuvo y porque también es una de las grandes ciudades mayas de Chiapas, como Palenque o Bonampak, puntualizó Emiliano Gallaga.

viernes, 25 de enero de 2008

Pioneros de la arqueología maya

Los edificios más importantes de Palenque son el Templo de las Inscripciones (izquierda), que alberga la cripta funeraria de Pakal, y el conjunto del Palacio, estructura única en el ámbito maya. (Foto JCR)

Aquel año de 1784, que registra la muerte del filósofo francés Denis Diderot, fundador de la Enciclopaedia, don José de Estachería, en su calidad de presidente de la Real Audiencia de Guatemala, comisionó a José Antonio Calderón, alcalde mayor de Santo Domingo de Palenque, población más cercana al sitio, para que hiciera un informe sobre las ruinas.

De Estachería era un hombre de espíritu abierto y las noticias de don Ramón Ordóñez acerca de la extraña ciudad, habían despertado vivamente su interés. Pero aunque Calderón era un fiel funcionario público, no tenía ningún talento para el trabajo arqueológico, por lo que su estudio a lo largo de tres días de lluvia dio por resultado un in­forme breve y superficial con apenas cuatro dibujos. De Estachería se sintió intrigado pero insatisfecho. Un año después (1785) escogió a un profesionista, Antonio Bernasconi, arquitecto real de la ciudad de Guatemala, para efectuar una nueva investigación.

Las detalladas órdenes preparadas para Berasconi revelaban la curiosidad inteligente de De Es­tachería o de algunos de sus ayudantes. Con respecto a las ruinas y a la civilización que éstas representaban, se pedía a Berasconi, por ejemplo, “indagar la edad del asentamiento, el número de pobladores, el origen de sus fundadores, la presencia de murallas defensivas y las causas de su decadencia. Las preguntas acerca de las estructuras pedían el estilo, las medidas y la indicación de los materiales de construcción”.[1]

El resultado decepcionó a Estachería. Berasconi se desempeñó apenas mejor que el inexperto Calderón; si bien los escasos dibujos que presentó fueron por su apariencia más detallados, su informe en cambio era de apenas la mitad de la extensión de las preguntas preparadas para él. Don José envió los dos informes a España, donde Juan Bautista Muñoz, historiógrafo real que trabajaba en la historia de las co­lonias españolas de América, los leyó y solicitó información más específica.

Antonio del Río, precursor de los estudios mayas


En aquél punto —corría entonces el año de 1786—, entra el capitán don Antonio del Río en esta historia. Con él comienza la celebridad de las ruinas de Palenque. El rey Carlos III de España había emitido una Real Orden con fecha de 25 de Marzo de 1786 “relativa a las nuevas investigaciones, que se deben ejecutar sobre las ruinas descubiertas en las inmediaciones del pueblo de Palenque, provincia de Ciudad Real de Chiapa en este Reino”.[2] La designación para explorar el sitio y rendir un informe recayó en el capitán don Antonio del Río, quien tenía que sujetarse a cumplir con ciertos lineamientos, de la misma naturaleza a los que se habían solicitado a Calderón y a Berasconi.

Los preparativos para la expedición fueron retrasándose por diversos motivos de manera tal que, sólo un año y dos meses después, el 3 de mayo de 1787, Del Río pudo llegar finalmente a Palenque. Luego de permanecer tres días en el pueblo se trasladó a las ruinas. El Capitán nunca imaginó las dificultades que enfrentaría para cumplir con la real orden. Cuando vio el Palacio y otros edificios cubiertos por la vegetación, regresó al pueblo para conseguir, por conducto del ya mencionado José Antonio Calderón, indios que le ayudasen en su labor. Con 80 hombres y no más de 50 hachas y machetes volvió a las ruinas.

Por espacio de 16 días tuvo a los indios derribando árboles y cortando maleza. Después de hacer una gran hoguera se dedicó a examinar los edificios. Del Río inspeccionó personalmente el Palacio y acometió su trabajo con tanto entusiasmo que más bien resultó dañino para las construcciones. En su informe escribió: “no habiendo ventana, ni puerta tapiada, ni cuarto, sala corredor, patio, torre, adoratorio y subterráneo en que no se hayan hecho excavaciones de dos o más varas de profundidad, según lo exigía la circunstancia de la comisión”.[3] Fue, puede deducirse, una especie de arqueología salvaje. Algunos comentaristas posteriores se estre­mecían al leer sus palabras, suponiendo que había asaltado y devastado el Palacio como a una fortaleza enemiga.

[1] Brunhouse, Robert L., En busca de los mayas, México, fce, 1992, p. 13.
[2] Del Río, Antonio, “Descripción del terreno y población antiguamente descubierta en las inmediaciones del pueblo de Palenque, jurisdicción de la provincia de Ciudad Real de Chapa, una de las del Reino de Guatemala de la América Septentrional”, en Castañeda Paganini, Ricardo, Las ruinas de Palenque; su descubrimiento y primeras exploraciones en el siglo XVIII, Guatemala, C.A., Tip. Nacional, 1946. p. 48-68
[3] ibid., p. 49.

Aquí es Oaxaca... ¡¡Pásele!!