sábado, 23 de junio de 2018

LA NACIÓN MAZATECA


Fotografías: @jcarlosrangel

INFORME RUZ. CONCLUSIÓN

El descubrimiento de la Cripta Real en el Templo de las Inscripciones causó sensación en el mundo por varios motivos que Ruz deja en claro: “singular ubicación debajo de la pirámide, comunicación con el templo, notables dimensiones, solidez y perfecto acabado de la construcción, extraordinarios relieves de estuco, colosal sepulcro cubierto de relieves simbólicos y cronológicos de magnífica factura y enorme importancia, entierro de un personaje de alto rango con todas sus joyas”.(1)

Ruz agrega que “este hallazgo venía a demostrar que la pirámide americana no era forzosa y exclusivamente un basamento macizo para sostener al templo, como se consideraba hasta entonces, en oposición a la pirámide egipcia. Revelaba también una semejanza de actitud psicológica hacia la muerte, entre el faraón y el “halach-uinic”(2) palencano, y un paralelismo cultural ya que la cons­trucción de tales monumentos implicaba tanto para los egipcios como para los mayas un fantástico derroche de esfuerzos colectivos para beneficio de un ser privilegiado”. (3)

Alberto Ruz concluye que tanto para los egipcios como para los mayas la construcción de obras monumentales suponía, a su vez, una estructura económica desarrollada, un cuerpo social diferenciado y jerarquizado, un poder político centralizado en una teocracia que regía en forma absoluta lo temporal y lo espiritual. Significaba también un serio adelanto en la técnica de la construcción, en las artes, particularmente la escultura, y en las ciencias astronómicas y matemáticas.

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[1] Ruz Lhuillier, Alberto, La civilización de los antiguos mayas, p. 92.
[2] Ver glosario.
[3] Ruz Lhuillier, Alberto, op. cit., p. 92.

sábado, 8 de enero de 2011

20 MIL VISITANTES



Gracias, muchas gracias a todos los usuarios, lectores y visitantes de este blog.
Han sido los viajes por el territorio de lo que hoy llamamos México, lo que me ha llevado a dejar un registro de lo mucho que he recibido a cambio.
Pese a la violencia, la pobreza en la que han sumido a mi pueblo, y la incapacidad de nuestros gobernantes, digo la frase de los antiguos:
"En tanto exista el mundo, permanecerá la fama, la gloria de México Tenochtitlan".

viernes, 14 de mayo de 2010

Descubren en Toniná pirámide más alta que la del Sol en Teotihuacán


  • Corroboran que se trata de una de las edificaciones más grandes de Mesoamérica: experto
  • Un mapa tridimensional determinó que mide 75 metros de altura, 10 más que la de la ciudad de los dioses
  • Se suman nuevos datos al hallazgo del sarcófago de piedra y un mural con glifos
Ana Mónica Rodríguez
Periódico La Jornada
Viernes 14 de mayo de 2010, p. 3

Una pirámide de 75 metros de altura, más grande que la del Sol en Teotihuacán, es explorada por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la acrópolis de Toniná, Chiapas, la cual tiene una antigüedad de mil 700 años.

Emiliano Gallaga, director de esa zona arqueológica, explicó que los trabajos se realizan desde hace dos años y que mediante un mapa tridimensional se constató que en el sector noreste del sitio se halla una de las edificaciones más grandes de Mesoamérica, sólo comparable con otras del área maya ubicadas en Tikal y El Mirador, en Guatemala.

Otra característica que torna única a esa estructura prehispánica es que las siete plataformas que la integran fueron espacios específicos destinados para palacios, templos, unidades habitacionales y administrativas. Es una única estructura para diversas funciones específicas dentro la estructura social, política, económica y religiosa, que no se repite en ninguna otra zona arqueológica del mundo maya, añadió el investigador del INAH.

“Es una gran sorpresa constatar que la pirámide fue hecha casi en su totalidad por los arquitectos prehispánicos y, por tanto, es más artificial que natural.

“Lo anterior se explica porque se creía que casi toda era un cerro o montículo natural, pero las recientes evidencias han develado que casi en su totalidad fue edificada por los antiguos pobladores.

“Toniná –prosiguió– es más grande de lo que sospechábamos. Sus pirámides están conectadas por medio de calzadas localizadas en lo alto de las elevaciones aledañas.”

Además, Gallaga comentó que tras estas evidencias en la pirámide de Toniná, también se corroboró que ésta supera en altura a la del Sol, en Teotihuacán, estado de México, la cual mide 65 metros.

De esta manera los especialistas del INAH han determinado que el núcleo urbano tiene una continuidad arquitectónica de entre 10 y 12 hectáreas, el doble de las que anteriormente se conocían y que correspondían sobre todo a la fachada sur de esa acrópolis, que es una de las más importantes de las zonas mayas.

De hecho, Toniná derrotó a Palenque y algunas investigaciones apuntan a que en este lugar fueron tomados prisioneros dos hijos de Pakal.

Además, el arqueólogo dijo que este nuevo registro surgió durante los trabajos de consolidación y restauración que se efectúan en la parte norte de esa mítica acrópolis, luego de la adquisición de terrenos por el INAH, lo cual permitió profundizar sobre aspectos urbanísticos de esta antigua ciudad, entre ellos que el sitio prehispánico es más extenso de lo que se creía.

El mapa tridimensional fue elaborado de manera conjunta por Juan Yadeun Angulo, director del Proyecto Arqueológico de Toniná, y el experto Carlos Pallán, quien dirigió a un grupo de estudiantes en arqueología y posgrado de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, quienes levantaron ese mapa donde quedaron registradas las estructuras del sector noreste del sitio, sus dimensiones y su interconexión mediante calzadas artificiales.

Nuevas pistas

Hace unos meses en Toniná fue descubierto un sarcófago de piedra que data de los años 840-900 dC, el cual podrá contribuir a explicar el derrumbe de la cultura maya. Dentro del sepulcro se hallaron restos óseos y objetos de cerámica y, según los especialistas, este hallazgo sería comparable con el de la Reina Roja de Palenque. En este momento las evidencias halladas se encuentran en fase de laboratorio y posteriormente se realizarán estudios de ADN, entre otros, que tal vez nos ofrezcan información para conocer la identidad de ese personaje.

También en Toniná fue descubierto hace unos meses un muro con un texto glífico que incluye el nombre completo del jerarca maya que forjó el más importante de los señoríos militares de ese lugar, K’inich B’aaknal Chaahk, sexto gobernante de los 14 (hasta ahora conocidos) que dirigieron esta antigua urbe; incluso se halló su retrato modelado en estuco.

Es muy importante subrayar que la difusión sobre Toniná ha sido muy escasa, y es necesario que se conozca este lugar por la relevancia que tuvo y porque también es una de las grandes ciudades mayas de Chiapas, como Palenque o Bonampak, puntualizó Emiliano Gallaga.

sábado, 17 de abril de 2010

El Divisadero

Lourdes:

Traigo en mi cabeza la imagen de las Barrancas del Cobre, Chihuahua. Jamás, nunca en todos mis viajes, había visto algo semejante. Un conjunto de montañas salvajes que nos remontan a los orígenes de la vida, y que son capaces de empequeñecernos, pero que, sin embargo, no nos rechazan ni hacen sentir ajenos. Y hay algo en este lugar que también me impactó: el silencio. Sí, existe el silencio. Un silencio que podemos decir “natural”. Hacía mucho tiempo que no reparaba en él. No había ruidos, esos que son parte consustancial de las ciudades. Sólo se escuchaba el paso del aire, de un aire tan fino y cortante, que aún lo siento en mis oídos y en la piel.

Como dije en la postal que le enviamos a mi madre: “aquí el hombre no ha modificado casi nada, todo es obra de la naturaleza”, y por ello, digamos: ¡Bendito sea Dios! Y cuando uno se para a la orilla del Divisadero (pues ese es el nombre de la estación en buen mexicano) y ve de frente las montañas majestuosas que se hunden y se alzan, que se alejan y se acercan, es cuando uno recuerda, afortunadamente, que somos seres humanos.

Cuántos extranjeros son atraídos por la belleza de estas tierras que desde lugares remotos (como los australianos que conocimos) vienen a contemplar estas maravillas naturales que decimos, los mexicanos, son nuestras, cuando realmente no es cierto. Hay algo que es incomparable: el azul del cielo. No es cualquier azul, es un azul turquesa que nos recuerda que, como el cielo de México, no hay dos; vaya pretensión, pero es casi cierta.

En Los Mochis tomamos el tren, el internacional “Chepe”, y somnolentes avanzamos en el plano sinaloense durante al menos dos horas en un vaivén que parecía el navegar de un barco en alta mar. Fue hasta que pasó el “garrotero” para avisarnos a los pasajeros que ya estaba listo el desayuno, cuando nos reincorporamos.

Y aquí empezó para nosotros el viaje montaña adentro. Luego de tomar nuestros alimentos nos paramos en las puertas de uno de los vagones y pudimos disfrutar cómo el tren se internaba dentro de un imponente cañón. Puentes, túneles, paisajes de almanaque, montañas escarpadas. Y ahí iba el trenecito subiendo poco a poco la Sierra Madre Occidental, el macizo montañoso más grande de nuestra tierra.

Yo parecía niño, y revivía contigo mi infancia. Recuerda, Lourdes, que mi padre fue ferrocarrilero. Y a mi memoria vinieron aquellas tantas veces que de niño viajé a Guadalajara con mi abuela y mi tío; la vez que con mi madre y mis hermanos Carmen y Luis fuimos a ver a mi papá a Piedras Negras. Y volví a escuchar (a recordar) el sonido monótono del cha-can-cha-cán, cha-can-cha-cán, que produce el tren al pasar sobre los durmientes. Y como niño (ahora adulto) volví a asomarme para ver cómo se veía el tren al dar una vuelta y a disfrutar con cierto miedo la oscuridad de los túneles. No cabe duda que la memoria también nos sirve para volver a ser niños otra vez.

El tren seguía ascendiendo. Pasamos por Témoris, un pequeño poblado en medio de un paisaje extraño y por eso hermoso, con un puente espectacular que da una vuelta casi en círculo. Aquí ya estamos en territorio tarahumara. Y de Témoris llegamos a San Rafael, y de aquí a Divisadero, uno de los lugares más mágicos, esa es la palabra, que uno pueda contemplar. Y lo de mágico no lo digo yo, sino Antonin Artaud, el poeta y dramaturgo surrealista que llegó a estas tierras en los años 30 del siglo pasado y escribió el texto Viaje al país de los tarahumaras. Es cierto, Artaud, ese gran artista y ser humano no volvió a ser el mismo después de conocer a los rarámuris y sus territorios, y nos dio a conocer a los indios de aridoamérica, décadas antes que Castaneda escribiera Las enseñanzas de Don Juan.

Como todo lugar indígena mexicano este lugar está lleno de misterios. Su gente es críptica. Se nos acercan para vendernos sus artesanías para sobrevivir, pero nos ven como a extraños. Hay un recelo en los indios que les viene de la Conquista. El español llegó con la espada por delante y con ella los sometió. Y a nosotros (seamos los mestizos mexicanos, o cualesquiera de los extranjeros que vienen a su territorio) nos ven como seres ajenos y diferentes.

En estas comunidades indígenas sólo se ven mujeres cargando con sus hijos ofreciendo sus artesanías. Es la madre omnipresente de la sociedad mexicana, indígena o no, que se hace cargo de la manutención de la familia, pues los hombres, seguro, están trabajando como jornaleros en los campos de Chihuahua, de Sinaloa, o a lo mejor en el otro lado.

* * *

Estamos en Los Mochis (hoy 30 de abril de 2005) y nos hemos hospedado en el hotel El Fénix, a 1,538 kilómetros de la ciudad de México, donde vivimos. En éste, como en otros pueblos de nuestro país, prácticamente no hay nada, que es un decir. Tiene un cielo azul claro y limpio, que ya quisiéramos tener los chilangos para un día de fiesta. Pero tiene algo muy importante que otros pueblos y ciudades quisieran tener: la amabilidad y el trato sincero de su gente. En la conexión Guadalajara-Mochis conocimos a Inés, una mujer buena onda que se ofreció, sin nosotros proponérselo, llevarnos al centro de Los Mochis y acabó, ella, con su hermana, quien había ido a recogerla al aeropuerto, invitándonos unas tostadas de mariscos en la playa del Maviri, lugar en el que los fines de semana vienen a comer, a bañarse y refrescarse los mochitecos.

* * *

Mañana (1 de Mayo de 2005) emprenderemos el viaje hacia la Sierra Madre Occidental. Lourdes y yo sólo la conocemos por las imágenes que hemos visto en páginas de Internet. Por esas imágenes, por algunas lecturas y por lo que se dice de ella, sabemos que es una de las escenografías naturales de México. Algo así como los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl son para el Valle y la Ciudad de México.

Cuando el mexicano y el fuereño tratan de hacerse una idea de cómo se ve el territorio mexicano, seguramente viene a su memoria, si las conocen, las Barrancas del Cobre, en Chihuahua.

El viaje aéreo México-Mochis se hizo sin ningún contratiempo. Ya en el hotel pudimos ver el partido entre el Cruz Azul y el América, que dio inicio a las seis de la tarde, tiempo del Pacífico. El equipo de Coapa fue el mejor en la cancha. El futbol es tan impredecible que por más que Ciro Gómez y Carlos Albert auguraban un triunfo con demostración de fuerza por parte del equipo cementero, resultó lo contrario. América apaleó al equipo de Rubén Omar Romano, en su propia casa. El América jugó bien, pero el Cruz Azul dejó de hacer lo que había hecho a lo largo del campeonato: jugar futbol.

* * *

Cuando uno visita lugares como la Sierra Tarahumara, se queda uno sin palabras. Son territorios que han existido muchísimos millones de años antes a la invención del lenguaje humano. Mirar obras de la naturaleza como ésta, lo dejan a uno mudo y pequeño. Y esto es lo que nos hace pensar si formamos parte o no de la naturaleza. Admirar la Barranca del Cobre es uno de los hechos más impresionantes que pueda ver cualquier persona.

* * *

Creel es un pueblo de siete mil habitantes. Tiene dos iglesias: una que data de principios del siglo XX y de nombre “Cristo Rey”; la otra, más moderna, fue construida hacia 1970 y está dedicada a Nuestra Señora de Lourdes, santa patrona del nombre de mi madre, de mi mujer y varias de mis sobrinas. Su calle principal, más bien la única, lleva el nombre de Adolfo López Mateos. Esta calle concentra el comercio y los servicios. Aquí se encuentran pequeños establecimientos que ofrecen las artesanías de los tarahumaras. En Creel no hay mercado, pero tiene su estación de ferrocarril. Cuenta con una pequeña plaza céntrica que tiene su Kiosco. El pueblo, es evidente, se sostiene del turismo y del comercio. Hay dos museos: el de la Cultura Tarahumara y el de Paleontología. Tiene hoteles y cabañas, y cuenta con dos sitios de Internet (uno de ellos fuera de servicio). Hay una especie de fonda que tiene un nombre por demás original: “El Hospital para crudos”, en el que, contrario a lo que dice su nombre, sólo venden comida, ni siquiera hay cerveza.

* * *

Luego de ver una postal.
Tiene razón los indios zapatistas al decir que el color de su piel es el color de la tierra. La imagen del indio de esta postal no deja mentir. El color de este tarahumara es color chocolate, café oscuro. En la raíz de su idioma está el náhuatl, la lengua autóctona más extendida y hablada en el México antiguo y actual. Es por lo tanto, el tarahumara, un pueblo de origen nahua, cuya lengua habló y llevó a su más alto nivel el rey Nezahualcóyotl.

Hay un hecho que no puede dejarse de lado. Estos indios, los tarahumaras, viven marginados, aislados y empobrecidos. Ha grado tal que sus condiciones de vida son de auténtica sobrevivencia. Es casi seguro que entre ellos haya una alta mortalidad infantil por las condiciones en las que viven. El clima es frío, a veces helado, no hay mucho que comer y la tierra es pobre y dura de trabajar. Hay grandes bosques, pero la madera no es comestible.

* * *

Mañana partimos de Creel. Pasaremos a Cuauhtémoc, la ciudad más cercana al principal y más importante asentamiento menonita de nuestro país (al que por cierto no fuimos). Dicen que de aquí salen los quesos más sabrosos del norte. A este queso no le llaman Chihuahua ni Manchego, sino Menonita. Los hay de barra y redondos. Hay también cremas y mantequillas, carnes y conservas. Chihuahua, y de manera particular los campos menonitas son líderes de la siembra, la cosecha y la comercialización de la manzana.

* * *

Fernando Salas Cruz es el encargado de la Oficina de Correos en Creel. No es originario de aquí sino de Puebla, muchos kilómetros al sur. Pero por las cosas de la vida, por los imponderables, se quedó a vivir en Creel pues, dice, le metieron “zancadilla”, se refiere a su esposa, con quien se casó hace más de veinte años.
Fernando es una persona a la que sólo basta saludar para que se suelte a platicar con toda animosidad. Ya entrado en “calor” pasa de un tema a otro y al mismo tiempo atiende con todo esmero sus labores. La prueba es que mandamos una postal a París, otras a Guadalajara y a México, y todas llegaron sin contratiempo. Es coleccionista de timbres, monedas y billetes; hoy, por ejemplo, siendo un día festivo, pues es 5 de mayo, no debería abrir. Sin embargo, luego de vernos nos invitó a pasar a la oficina y muy amablemente nos obsequió estampillas que podemos considerar de colección: la que conmemora el XXV aniversario luctuoso de José Alfredo Jiménez, el timbre que honra a don Gabriel Vargas, creador de la Familia Burrón, con la Borola vestida con estola y emperifollada, nos vendió planillas con los timbres que contribuyen a la campaña contra la tuberculosis: la del Museo de las Aves de Saltillo, Coahuila, otra de la charrería y una más de la alfarería de Talavera. No cabe duda de que en los pueblos de México puede uno encontrar a personajes que, como don Fernando, realmente enriquecen las experiencias de nuestra vida.

* * *

Salimos de Creel (11:30) y llegamos a Shihuahua, como dicen por aquí, a las 15:30 horas. Luego de hospedarnos en el Apolo Dorado (vaya nombrecito) fuimos a comer a La Calesa. Éste es uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad. De entrada pedimos una ensalada César, y como plato fuerte Lourdes pidió unos tacos al carbón y yo una milanesa de filete con papas a la francesa.

De unos años a la fecha, Chihuahua, la capital del estado, ha cambiado. Cuando llegamos yo buscaba el hotel en el que me había hospedado hacía unos ocho o diez años. Dicho hotel ya no existía. Un taxista nos dijo que el exgobernador priísta Patricio Martínez, había hecho durante su sexenio lo que había querido, como buen cacique regional. Tuvo la pretensión de hacer una “macroplaza” tipo Monterrey, que finalmente no logró a consumar. Sin embargo, gastó una fortuna a expensas de los contribuyentes y dejó estatuas por todos lados en las que, por supuesto, aparece su nombre para dejar constancia de su ¿gobierno? Se acuerdan del atentado que sufrió durante su periodo, bueno, pues hay una placa en la que deja constancia del hecho en el lugar mismo de la acción. Es el colmo.

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Bien sabes que te ama
Juan Carlos
Mayo de 2005
Chihuahua y Ciudad de México

viernes, 8 de enero de 2010

Buen inicio de año en las exploraciones arqueológicas


Personaje maya es encontrado en Bonampak

Se trata de una cripta con restos óseos de un hombre; estiman sea del siglo VIII.

La búsqueda de una adecuada conservación de los murales de Bonampak arrojó un nuevo descubrimiento en este sitio arqueológico maya del estado de Chiapas: debajo del segundo cuarto del Templo de las Pinturas se localizó una cripta con los restos óseos de un hombre, acompañado de objetos de cerámica y ornamentos de jadeíta, que podrían tener más mil 300 años.

Los restos del personaje, aún por indagar, podrían corresponder a un cautivo de guerra como los que están plasmados en el mural La Batalla, o podría tratarse también de un familiar cercano de Chaan Muan II, quien gobernó el sitio del 776 al 792 de nuestra era.

El descubrimiento es resultado de un proyecto integral y multidisciplinario llevado a cabo por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), a través del trabajo conjunto de las coordinaciones nacionales de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), y de Arqueología, con recursos de la propia institución; cuya finalidad es determinar las características del subsuelo de dicho edificio y, con base en ello, implementar un método óptimo para la conservación de las pinturas prehispánicas.

De esta manera, el uso de un radar de penetración en la superficie del templo, que realizó el ingeniero José Ortega, derivó en la detección de un espacio hueco en el relleno, que una vez excavado confirmó la presencia de una cripta funeraria.

La temporalidad del entierro se ubica hacia finales del siglo VIII, cuando gobernó Chaan Muan II, de 776 a 792 d. C., personaje que se ha identificado hasta el momento como el último gobernante de Bonampak, y quien mandó a realizar los murales en el Templo de las Pinturas, compuesto por tres habitaciones completamente decoradas con pintura mural en su trono, paredes y bóvedas.

El arqueólogo Alejandro Tovalín Ahumada, quien encabezó los trabajos de excavación, informó que el descubrimiento consta de una cripta funeraria sencilla, de 2.20 metros de longitud, 70 centímetros de ancho y 75 de altura, y una bóveda estucada en color blanco de apenas 35 centímetros de altura.

En su interior se encontraron los restos óseos de un hombre sin el cráneo, únicamente con el maxilar inferior; a sus pies estaban dispuestos dos platos policromos, y a un lado del área que ocuparía su cabeza, una vasija de alabastro perforada. De acuerdo con los estudios preliminares realizados por el antropólogo físico Javier Montes, indican que se trata de un individuo de aproximadamente 35 a 42 años, y 1.70 metros de altura.

Sobre la identidad del individuo del entierro, Tovalín especificó que ninguno de los objetos de la ofrenda tienen jeroglíficos que den información al respecto, pero el tratamiento de los materiales arqueológicos le han permitido formular dos hipótesis: la primera, que se trata de un importante cautivo de guerra que fue ofrendado, teoría inferida por la ausencia del cráneo, y el alabastro perforado asociado al cuchillo. La segunda propone que se trata de un familiar cercano a Chaan Muan II.

El personaje estaba ataviado con un pectoral de concha del género Spondylus, un collar y dos brazaletes de cuentas de jadeíta, que en conjunto suman al menos 443 jades, lo que hace del entierro como el de mayor cantidad de esta piedra verde que se haya localizado hasta ahora en Bonampak. Cabe mencionar que cada uno de los brazaletes tiene también 16 cuentas de concha marina.

Además, se encontró un pequeño cuchillo de sílex colocado a un lado del alabastro. Tovalín explicó que la perforación de la vasija y el cuchillo junto al alabastro indica el sacrificio simbólico del recipiente, es decir, que fue sacrificado ritualmente, como se acostumbraba entre los mayas.

En cuanto al Templo de las Pinturas, dijo que la hipótesis planteada por diversos investigadores indica que el edificio se construyó exclusivamente para plasmar los murales, que representan un discurso sobre su poder y derecho a gobernar, así como sobre su pequeño hijo y futuro heredero.

Sin embargo, a partir de este descubrimiento, “podríamos pensar que el edificio ya existía y que Chaan Muan II lo modificó, haciéndole subdivisiones para tener tres cuartos; y que previamente a la construcción del trono en el segundo cuarto, y a modo de ofrenda, enterró al personaje en la cripta, para posteriormente plasmar los sucesos en los murales”.

Recordó que en el mural La Batalla, plasmado justo en el cuarto dos del Templo de las Pinturas, hay escenas de la presentación de cautivos de guerra ante Chaan Muan II, y el sacrificio de los mismos.

Explicó que de acuerdo con los estudios epigráficos e iconográficos, la propuesta interpretativa más aceptada acerca de los murales es la del futuro ascenso al trono del heredero de Chaan Muan II, que requería de una serie de rituales, como la toma de cautivos en una batalla importante y su sacrificio. Sin embargo, subrayó, a la fecha en Bonampak no se ha encontrado material arqueológico que confirme esta idea.

“A partir de los resultados de estas excavaciones, pienso que en los murales se hace referencia a un cambio del linaje gobernante, logrado por medio de una batalla, y a la posibilidad de que los restos óseos hallados correspondan a uno de los cautivos más importantes de esa batalla, quizá la cabeza del grupo al cual derrocó Chaan Muan II.

“Es decir: Chaan Muan II perteneció a un linaje distinto o secundario al que gobernaba Bonampak hasta el momento de la batalla, hacia el periodo Clásico Tardío, y que con la ayuda de Yaxchilán, en una alianza militar —y matrimonial, dado que estaba casado con una hermana de Escudo Jaguar III, gobernante del sitio mencionado—, logró la toma de poder de Bonampak, y que quienes están retratados en el mural La Batalla no es gente de algún asentamiento vecino importante, sino que pudieran ser del grupo que gobernaba hasta entonces Bonampak”.

Otro indicativo de esta hipótesis, dijo, es que todos los gobernantes mayas de ese periodo plasmaron en estelas y dinteles la toma y sacrificio de cautivos, señalando de dónde eran; en los murales de Bonampak no aparecen esos datos, pero hay indicios de que se trataba de un grupo importante.

Finalmente, Tovalín abundó que las piezas arqueológicas fueron trasladadas al Centro INAH-Chiapas para su limpieza y restauración, en tanto que la cripta ya fue sellada. Asimismo, los huesos continúan en análisis por el antropólogo físico Montes, en los que se ha determinado la presencia de una fuerte osteoartritis.

También se recolectó una muestra de carbón asociado a la cripta, que se enviará a los Laboratorios de Fechamiento de Radiocarbono del INAH, para ser datado. “Con estos estudios y otros más de ADN, así como la comparación de otras 30 osamentas que se han encontrado con anterioridad en el sitio, se podrá determinar el origen del individuo y una fecha más precisa de su entierro”.

En lo que se refiere al proyecto de conservación de los murales de Bonampak, Lilia Rivero Weber, titular de la CNCPC, especificó que esta labor inició en 2009, con la finalidad de dar mantenimiento a estas obras plásticas que tenían más de 10 años sin recibir un tratamiento profundo.

La restauradora explicó que años atrás se realizaron intervenciones de diferentes disciplinas, pero esta es la primera vez que participa de manera simultánea un grupo interdisciplinario de trabajo en una labor conjunta para entender los mecanismos de deterioro del edificio, provocado por los sismos de 2005, 2006 y 2007.

“El proyecto de intervención contempló un estudio completo de la arquitectura del Templo de las Pinturas, y una vez que tengamos los diagnósticos, determinaremos de qué manera vamos a tratar las oquedades”, finalizó Lilia Rivero.

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Nota del portal del INAH

jueves, 5 de noviembre de 2009

GLOSARIO

Abreviaturas: it.: italiano; fr.: francés; lat.: latín; (M.): maya; (N.): náhuatl; (Azt.): azteca.

— A —
ahau. (M.) Señor.
alfarda. f. Arq. Par de una armadura. Elemento arquitectónico que acompaña de manera paralela a las escaleras.
arquitrabe. (del it. architrave, trabe maestra.) m. Arq. Parte inferior del entablamiento, la cual descansa inmediatamente sobre el capitel de la columna.
átlatl. (N.) Propulsor de flechas o de jabalinas, arma característica de los mexicanos del Altiplano Central, como los habitantes de Teotihuacan y de Tula.

— B —
baktún. (M.) Unidad del 5° grado en la cuenta del tiempo, equivalente a 144 000 días (394 años y medio).
barra ceremonial. Objeto representado en los bajorrelieves mayas clásicos: barra en forma de serpiente o de dragón con dos cabezas que llevan los personajes, los dignatarios o los sacerdotes más importantes. Se trata aquí de un símbolo de autoridad moral o religiosa, mientras que el cetro-maniquí (véase este término) parece indicar soberanía o legitimidad.

— C —
cabán. (M.) Tierra.
cala1. Rompimiento hecho para reconocer el grueso de una pared o su fábrica o para descubrir bajo el pavimento cañerías, conducciones de agua, electricidad, etc.
capitel. m. Arq. Parte superior de la columna y de la pilastra que las corona con figura y ornamentación distintas, según el estilo de arquitectura a que corresponde. (Estilos: compuesto, corintio, dórico, jónico, toscano.)
cenote. (M.) (dzonot.) Pozo natural, en Yucatán, que resulta del hundimiento de la corteza calcárea debajo de la cual se acumulan las aguas de escurrimiento. El Gran Cenote de Chichén Itzá fue por siglos lugar de peregrinación y un centro de culto a los dioses de la lluvia.
cetro-maniquí. Objeto que representa a un pequeño personaje da nariz larga, una de cuyas piernas tiene la forma de una serpiente; lo llevan los señores o los soberanos como emblema de su dignidad.
chilam balam. (Del M. chilam, profeta, y balam, jaguar) (“Libros de). Recopilaciones de textos rituales, profecías, anales, redactados en maya y en caracteres latinos en Yucatán, después de la Conquista. Se les designa con el nombre de la localidad en que fueron encontrados: Chumayel, Maní, Kauá, Tizimín, etc.
ch’ol. (M.) Dialecto maya de Chiapas.
cinabrio. m. Sulfuro de mercurio natural, de color encarnado, y del que se saca el mercurio por destilación.
cocom. (M.) Apellido de la dinastía de los señores de Mayapán, que ejercieron su hegemonía en el norte de Yucatán entre 1224 y 1441. Derrotados por los Tutul Xiu (véase esta palabra), fueron reducidos a gobernar la provincia de Sotuta antes de sucumbir a la conquista española.
códice. Término mediante el cual se designan los antiguos manuscritos precolombinos. De ellos se conocen tres de origen maya, el Dresdensis (Dresde), el Peresianus (París) y el Tro-Cortesianus (Madrid). En ellos son tratados asuntos con temas religiosos, adivinatorios y astronómicos.
contrafuerte. (Arq.) Pilastra saliente en el paramento de un muro, útil para fortalecerlo.
copal. (N.) o pom (M.) Resina olorosa del Protium copal utilizada desde al antigüedad hasta nuestra época como incienso en las ceremonias religiosas.
cornisa. f. Arq. Coronamiento compuesto de molduras, o cuerpo voladizo con molduras, que sirve de remate a otros.
crestería. f. Arq. Adorno de calados, que se usó en el estilo ojival: las cresterías adornan las obras altas de los edificios góticos.
cripta. f. Lugar subterráneo en que se acostumbraba enterrar a los muertos.
cuenta larga. Sistema de cómputo del tiempo y de fijación de las fechas que usaron los mayas clásicos entre 292 y 909 de nuestra era. Su principio consiste en fijar una fecha, por ejemplo, la de inauguración de un monumento, enumerando los cinco períodos: baktunes, katunes, tunes, uninales y kines (véanse estas palabras) correspondientes al tiempo transcurrido después de la fecha cero 4 Ahau 8 Cumhú (12 de agosto de 3113 antes de nuestra era). Así se determina con precisión absoluta, en lo infinito del tiempo, la fecha de cuatro elementos: número y nombre del día en el tzolkin, número que indica el lugar del día en el uinal (véanse estas palabras) y nombre del uinal.

— D —
dintel. m. Arq. Parte superior de las puertas, ventanas, y otros huecos que carga sobre las jambas.

— E —
estuco. (Del it. stucco.) m. Masa de yeso blanco y agua de cola, con la cual se hacen y preparan muchos objetos que después se doran o pintan. ║ 2. Pasta de cal apagada y mármol pulverizado, con que se da de llana a las alcobas y otras habitaciones.
escalinata. (Del it. scalinata.) f. Escalera amplia y generalmente artística, en el exterior o en el vestíbulo de un edificio.
ex. (M.) Prenda masculina, especie de taparrabo, llamado máxtli en náhuatl.

— F —
falsa bóveda. f. Arq. Forma primitiva de bóveda, obtenida por aproximación de hiladas.
foliado, da. adj. Bot. Provisto de hojas.
friso. m. (Del lat. fresium.). Arq. Parte del cornisamiento entre el arquitrabe y la cornisa. ║ Faja que suele pintarse en la parte superior o inferior de algunas paredes.

— G —
glifo.

— H —
haab. (M.) Año solar dividido en 18 “meses” de 20 días (véase la palabra uinal), más los cinco días adicionales llamados uayeb.
halach uninic. (M.) “El hombre (uinic) verdadero”. Título del jefe militar o del soberano entre los mayas recientes de Yucatán.
hotún. (M.) Período de tiempo equivalente a un cuarto de katún (véase esta palabra), es decir, 1 800 días.
huaxtecos. (M.) Rama desligada de la familia maya , actualmente asentada en los estados mexicanos de San Luis Potosí y Tamaulipas.
huipil. (N.) Prenda femenina, corpiño.

— I —
itzá. Nombre que se daban los invasores originarios del centro de México y los putunes que entraron en Yucatán en el siglo x e instalaron su capital en Chichén Itzá. Su hegemonía sobre Yucatán duró alrededor de dos siglos y medio, durante los cuales una civilización mixta tolteca-maya brilló con gran esplendor. En los agitados siglos siguientes, los itzáes trataron de establecerse fuera de Yucatán y fundaron la ciudad de Tayasal en la laguna de las Flores de El Petén. Aquella fue la última ciudad maya independiente, que no cayó en manos de los españoles sino el 13 de marzo de 1697.

— J —
jade. (Del fr. jade.) m. Piedra muy dura, tenaz, de aspecto jabonoso, blanquecina o verdosa con manchas rojizas o moradas, que suele hallarse formando nódulos entre las rocas estratificadas cristalinas. Es un silicato de magnesia y cal con escasas porciones de alúmina y óxidos de hierro y de manganeso. Fue considerada piedra preciosa por los pobladores de Mesoamérica.
jamba. f. Arq. Cualquiera de las dos piedras labradas que, puestas verticalmente en los dos lados de las puertas o ventanas, sostienen el dintel o al arco de ellas.
jeroglífico, ca. adj. (Del griego hieros, sagrado, y gluphein, grabar) adj. Dícese de la escritura usada por los egipcios y algunos pueblos aborígenes americanos en la que las palabras se representan con símbolos o figuras. ║ M. Cada uno de los caracteres usados en esta escritura.


— K —
katún. (M.) Unidad del cuarto grado en la cuenta del tiempo, equivalente a 7200 días (19.72 años).
kin. “Sol” o “día”. Unidad del primer grado de la cuenta del tiempo

— L —
lacandones. (Del M. Lacantún, nombre de un afluente del Usumacinta). Grupo étnico que ha conservado en gran parte no sólo la lengua maya sino también el modo de vida y las creencias religiosas de los mayas precolombinos. Los lacandones viven en pequeños grupos en la selva tropical delimitada por los ríos Jataté, Lacantún y Usumacinta.
lápida. f. (Del lat. lapis, idis). Piedra que suele llevar una inscripción: lápida sepulcral.
losa. f. Piedra plana que sirve para varios usos: losa sepulcral.

— M —
mausoleo. m. Sepulcro magnífico y suntuoso.
maxtli. Prenda masculina, especie de taparrabo, llamado ex en maya.
maya. (M.) Nombre que los mayas se daban a sí mismos: Maya uinic, “hombres maya”; maya than: “lengua maya”.
mesoamérica. El concepto, equivalente de América Media, fue expuesto por Paul Kirchhoff durante un congreso de americanistas en 1943, para referirse al área cultural cuyos límites geográficos quedaban delimitados de la siguiente manera: al norte los ríos Sinaloa en el Pacífico y Pánuco en el Golfo, unidos por una línea que pasa al norte de los ríos Lerma, Tula y Moctezuma; al sur la zona excluye Honduras, salvo su región noroeste, y excluye también la parte oriental de Nicaragua y Costa Rica, salvo la parte noroccidental del Guanacaste y la península de Nicoya.
moldura. (De molde y ura. ) f. Parte saliente de perfil uniforme, que sirve para adornar o reforzar obras de arquitectura, carpintería y otras artes.
muesca. f. Concavidad o hueco que hay o se hace en una cosa para encajar otra.


— N —
nacom. (M.) Dignatario militar y religioso en las ciudades mayas posclásicas de Yucatán.
nicho. m. (Del lat. nicchio). Concavidad que se deja en una pared para poner una estatua, jarrón, etc. ║ Cualquier concavidad para colocar una cosa, especialmente un cadáver.

— O —
olmeca. (civilización). (Del Azt. olmeca, “gente de hule”; olman, “el país del hule”) Designa la zona costera del golfo (estados de Veracruz y Tabasco) donde se desarrolló la civilización más antigua de México entre 1200 y 1400 antes de nuestra era. Es probable que los olmecas hayan inventado el calendario típico mesoamericano y un principio de escritura jeroglífica. Magníficos escultores y cinceladores, abrieron el camino a las artes plásticas de Mesoamérica y sobre todo al arte maya.
orto. m. Salida o aparición del sol o de otro astro por el horizonte.

— P —
palenque. (Del catalán, palenc, empalizada.) m. Valla de madera o estacada que se hace para la defensa de un puesto, para cerrar el terreno en que se ha de hacer una fiesta pública, o para otros fines. (p. 1067)
panel. m. Compartimiento en que se dividen los lienzos de pared, hojas de las puertas, etc. ║ Tabla de madera que ha servido para ejecutar una pintura.
paramento. (Del lat. paramentum.) m. Arq. Cualquiera de las dos caras de una pared.
pati. (M.) Manto llevado en Yucatán durante el período Posclásico. Los frescos de Bonampak que mantos de ese tipo se usaban ya en el clásico. Es una prenda similar al “palio” que usaban griegos y romanos.
pilastra. f. Columna de sección cuadrangular.
Popol Vuh. (M.) En lenguaje quiché: “Libro del Consejo”. El manuscrito de esta recopilación de mitos y de tradiciones, en lengua quiché y en caracteres latinos, redactado en el siglo xvi, fue encontrado y publicado en 1861 por Charles Brasseur de Bourbourg.
putunes (M.) o chontales (N.) Esta palabra designa al grupo étnico que poblaba la región costera del golfo de México (Laguna de Términos, deltas del Grijalva y del Usumacinta), en los límites del territorio maya y del mundo mexicano.

— S —
sacbé. (Del M. “Blanco”, sac, y “camino”, bé.). Nombre dado a las calzadas empedradas y estucadas que unían algunos centros urbanos como Cobá y Yaxuná o Kabah y Uxmal.

— T —
tablero. Arq. Plano resaltado, liso, o con molduras, para ornato de algunas partes del edificio.
talud. (Del fr. talus.) m. Inclinación del paramento de un muro o de un terreno.
tolteca. (Azt. “Gente de Tollan”). Fundada en el siglo ix por inmigrantes del norte que hablaban náhuatl, la ciudad de Tollan (Tula) ejerció una fuerte influencia sobre gran parte de Mesoamérica, hasta el hundimiento de su civilización en el siglo xii. Hacia fines del siglo x, los itzáes (véase esta palabra) que invadieron Yucatán eran, por una parte, toltecas. Su jefe llevaba el título tolteca de Serpiente Emplumada. El arte de Chichén Itzá (siglos x-xiii) lleva claramente la huella del arte de Tula.
tun. (M.) Unidad del 3er grado en la cuenta del tiempo. Esta palabra, cuyo sentido primordial es “piedra”, designa un “año” de 360 días.
tzolkin. (M.) Calendario ritual y adivinatorio de 260 días que resulta de la combinación de 13 números (del 1 al 13) y de 20 nombres y glifos. De origen muy antiguo, ese calendario probablemente sea común a todas las civilizaciones autóctonas de Mesoamérica.

— U —
uayeb. (M.) Período final del año solar haab (véase esta palabra), que consta de cinco días considerados nefastos durante los cuales había que abstenerse de toda actividad.
uinal. (M.) Unidad del 2° grado en la cuenta del tiempo, “mes” de veinte días. El año solar haab (véase esta palabra) tiene 18 de ellos, a los que se agrega el uayeb (ver palabra anterior).
Usumacinta. (Del N. ozomatli, “mono” y cinta, “río”: “Río de los Monos”.) Río del sureste de México que nace en Guatemala, marca parte de la frontera mexcano-guatemalteca, penetra en México y desemboca en el golfo del mismo nombre y en la laguna de Términos; tiene una extensión de 1,300 km. con casi 400 navegables.

— V —
vano. m. Arq. Parte del muro o fábrica en que no hay sustentáculo o apoyo para el techo bóveda; como son los huecos de ventanas o puertas y los intercolumnios.

— X —
Xibalbá. (M.) En lengua quiché, nombre de la morada subterránea de los muertos, donde reinan los siniestros señores “Uno-Muerte” y “Siete-Muerte”, rodeados de servidores búhos. El Popol Vuh (véase esta palabra) relata las aventuras de héroes semidivinos expuestos a los maleficios de los señores de Xibalbá.

PALENQUE AL FIN DEL MILENIO (Parte IV y última)

¿Cuál es el trabajo que hacen ahora en Palenque?

Palenque se necesita conservar y es un trabajo permanente, pues tenemos problemas serios con la vegetación dadas las condiciones climáticas.

Normalmente la temporada en campo son de máximo 4 meses al año. Eso nos permite hacer la labor de exploración. Tenemos una segunda etapa donde analizamos la información que aparece en las exploraciones, y una tercera, a finales de año, cuando se entregan resultados, informes, artículos, textos, libros, etc. Ésta es la mecánica que se sigue. En el caso del megaproyecto tuvimos que trabajar dos años continuos gracias a los recursos asignados. Hicimos casi 24 meses de trabajo arqueológico.

Ahora tenemos por delante una gran labor. Uno pide como un descanso para empezar a analizar esta información, abundante por cierto. Sería un crimen seguir explorando y llenando bodegas sin obtener resultados. Para este año y el que sigue, se ha planeado hacer esa labor de gabinete, esa labor de preparar informes, de redactar artículos y textos; obviamente se continuará con el programa de mantenimiento y quizá alguna excavación mínima, pero ya no en el volumen con que se realizó en años anteriores. Lo importante ahora es entregar resultados.

* * *

Sonó el teléfono. Una llamada le recordaba que debía partir hacia Palenque. Nos despedimos con un abrazo. Dejaba las oficinas y se trasladaba a las célebres ruinas. Sólo me dijo: “el trabajo sigue, ni modo”.

Yo me quedé por un rato en su cubículo leyendo los recortes de periódicos que tenía pegados en las paredes anunciando su descubrimiento. Sentado, contemplé durante buen rato la impactante fotografía de la “Reina Roja”. No me quedaba la menor duda de que el tiempo y nuevos descubrimientos en Palenque, volverían a juntarme con Arnoldo y don Moisés.

Aquí es Oaxaca... ¡¡Pásele!!